OBRA PARROQUIAL CURUNDÚ

Curundu PanamaUna Comunidad en Curundú, antes denominado Hllywood, suena más a actores y actrices que al servicio de caridad, como en realidad lo es. Se sitúa en uno de los rincones más deprimidos de la ciudad y comienza lentamente a ser anuncio de la Palabra, construcción del Reino. Allí están las Hermanas des de 1965.

Conocemos ya en el libro de Hna. Enriqueta Sofía las dificultades para llegar a este empobrecido sector de la ciudad de Panamá.

Las clases comienzan con un grupo de 150 estudiantes, en el Colegio Javier, situado en el casco viejo de la ciudad, las Hermanas su misión, siempre convencidas de las cosas que en adelante podrían ser mejores y en efecto el 15 de agosto se inauguró la Escuela Fe y Alegría para la barriada que hoy se llama Curundú. Hasta 1970, la escuela fue considerada particular y estuvo bajo la dirección de las Hermanas hasta 1973.

A partir de este momento las Hermanas trabajan en la Evangelización y atención a las familias. En 1979 se construyó el Templo que dos años más tarde será elevado a la categoría de Parroquia con el nombre de María Reina de Curundú.

Entre los programas más interesantes de servicio a las gentes del barrio es el de “Madres Maestras”, que busca formar a las madres para que las familias y en especial a los niños le lleguen el anuncio del Evangelio y se mejore su sistema de vida. La pobreza y la hacinación en los bloques multifamiliares, hace más difícil la vida el servicio de caridad que prestan las Hermanas.

La labor social tiene una respuesta nueva con la creatividad e iniciativa de Hna. Sara Alicia Pérez A. Con la promoción de una microempresa que al mismo tiempo forma a la mujer y le representa la posibilidad de ganar algún dinero para favorecer la vida de la familia. En 1995 las deficientes viviendas sufren una grave inundación que obliga al gobierno a dar una respuesta inmediata con la construcción de nuevos bloques multifamiliares

La salud es otra fuente de servicio y de oportunidad de poner al ser vicio de los más pobres las posibilidades de las Hermanas, que saben anunciar desde la misericordia transformando las realidad en un lugar donde se pueda vivir el Evangelio.

En Curundú cada visita del Gobierno Provincial o General es la posibilidad de sentirse en Congregación y de renovar la opción que siempre guarda la novedad del Carisma. En 1980 estas visitas tienen lugar con Hna. Carmen del Pilar, Consejera General, y Hna. Margarita de la Encarnación, Superiora Provincial.

1988 y 1989, son años que no podrán borrarse de la memoria de las Hermanas que vivieron la inseguridad, el miedo y las restricciones económicas impuestas por el régimen de Manuel Antonio Noguera, situación que antecedió la invasión de los Estados Unidos y llenó de tristeza a muchas familias panameñas.

Los primeros años de la década de los 90, permitió a las diferentes comunidades locales, intensificar las buenas relaciones fraternas compartiendo los momentos más significativos en su vida como la renovación de votos el 21 de noviembre y el aprovechamiento de algunos momentos de formación que la Provincia les brinda.

En 1992 tiene lugar la misión nacional que en Curundú se vive con especial intensidad. El 30 de agosto se celebran 30 años de presencia constante en Panamá, fue un momento muy significativo para dar gracias al Señor por permitirles anunciarlo con verdadero entusiasmo.

La preparación y celebración de la Beatificación de la Bienaventurada Marie Poussepin, tuvo una amplia resonancia a nivel nacional. El 20 de noviembre, fecha de la gran celebración en Roma, la televisión nacional permitió a las Hermanas celebrar en sus estudios una Eucaristía que sería transmitida a toda la nación. Son muchas las maneras de celebrar, pero todas tienen en los destinatarios de la misión los primeros con quienes compartir la gracia de la beatificación.

Hna. Ana Cecilia Galeano, Consejera Provincial, es nombrada Regional de Panamá para reemplazar a Hna. Belén Londoño quien desempeñaba esa misión hasta entonces. Es tiempo de renovación y compartir con las comunidades de la Región.

La reflexión y las evaluaciones a todos los niveles se proponen en 1998, año de preparación al Capítulo Provincial; este ambiente es favorable con las visitas de Hna. Ruth María, Superiora Provincial.

Cuando todas las cosas indican que se acerca el fin del milenio, la Región se siente sacudida con la muerte accidental de Hna. María Mercedes, ocurrida el 21 de mayo en las aguas del mar Pacífico. Toda la Región, la Iglesia y los destinatarios de la misión expresaron su solidaridad ante la pena de la pérdida de nuestra querida Hermana.

La Comunidad quiere dirigir sus esfuerzos para anunciar desde el ejercicio de la misericordia el Evangelio que le ha sido encomendado. La población de este corregimiento va creciendo y así lo hacen también las necesidades de sus gentes.