ATALAYA

Basilica de AtalayaEn 1969, Soeur Marie Bernard du Rosaire, Superiora Provincial de Medellín, después de un largo y consciente análisis de la realidad, de sus necesidades en el campo de la Evangelización, decide, de acuerdo con el Gobierno General y como respuesta a la petición del Señor Obispo Marcos Gregorio McGrath, fundar una comunidad en la Diócesis de Veraguas, más exactamente en Montijo. El 4 de mayo llegan Hermanas: Clotilde de Jesús, Teresa del Socorro y Consuelo del Rosario.

En el momento de oficializar la fundación, Monseñor McGrath es nombrado Arzobispo de Panamá, situación que puso en incertidumbre la fundación en Montijo, pues es necesario esperar que el nuevo Obispo, Monseñor Martín Legarra asuma y le de paso a la nueva actividad misionera que su anterior Obispo tenía organizada.

Las dificultades hacen crecer el valor de la acción humana y ahora las hermanas deben soportar la ambigüedad y porque no, el estar sometidas a nuevas decisiones, así que estas tres misioneras deben llegar a San Francisco, acogidas por las Hermanas de Meryknoll, que llegan aún a compartir sus sueños, pues su aceptación está sometida ahora a la espera... situación que para una Hermana de la Caridad Dominica de la Presentación, no es más que un ejercicio de lo aprendido de su fundadora Marie Poussepin, de quien afirman los consultores teólogos en la causa de Beatificación: “Supo experimentar una paciencia histórica que superó el tiempo con la audacia del futuro”.

Comienzan a trabajar en el equipo de Evangelización, en la promoción femenina que dependía de CEPAS (Centro de estudio, promoción y asistencia social) y realizando trabajos varios en el obispado de Veraguas.

Las Hermanas comienzan a organizar los diferentes centros de Evangelización así:

  • Santa Fe, cubre 8 comunidades.
  • San Francisco, atiende 21 comunidades.
  • El Centro de las Palmas: Tiene su acción en 7 comunidades y como centro: Ojo de Agua.
  • Parroquia de San Juan: Se desplazan a 14 comunidades.

Si bien están presentes otras religiosas, es demasiado amplio el campo de trabajo asumido por las Hermanas y que unos años más adelante va a requerir una seria revisión para su análisis y cualificación de la respuesta misionera.

El transcurrir de la acción de Evangelización va señalando nuevas necesidades y permite a las Hermanas considerar nuevas respuestas. Pasados 5 años de servicio misionero, el ambiente comienza a cambiar... se dan influencias que lo enrarecen y se hace adverso y radical, así, la revisión que en algún tiempo se vislumbraba ahora es una necesidad actual y urgente ya que se llega a confundir el anuncio del Evangelio con la sola acción social y mientras esto sucede en el ámbito de la Iglesia, en la vida Nacional se viven los efectos de un gobierno marcado por las restricciones, el General Omar Torrijos impone su estilo y el pueblo sufre las consecuencias.

Un aire nuevo comienza a soplar y en 1974 se retoma la línea de la Evangelización y las Hermanas radicalizan dos líneas: La vida comunitaria y el anuncio del Evangelio, que de por sí tiene su fuerza transformadora. Se disminuyen las áreas de acción, pero no la intensidad de la misión.

Las Hermanas se cambian a una casa un poco más amplia, en la calle 10, la cual alquilan a la Señora Telma de Bowdosky, logrando así estár más cerca de los lugares de trabajo. En este momento asume como superiora de la comunidad Hna. Angela Sofía, dando a la vida comunitaria y a la misión una nueva organización y un nuevo impulso Evangélico. Así que asumen el trabajo Pastoral en:

- Ojo de Agua
- La Parroquia de San Juan
- Participación en otros aspectos del trabajo diocesano, a fin de dar todo el énfasis al Evangelio para que el hombre y la mujer tomen conciencia de su realidad de hijos de Dios y desde allí eleve su nivel de vida, lo cual se va logrando por medio de la organización comunitaria.

Apenas comienza el año 1974 y ya el trabajo se perfila con significativas diferencias, es necesario conocer y compartir con el Padre Manuel de Sobrino, Párroco de la Iglesia de San Juan, el inicio de 8 años de labor ardua y desinteresada, marcada muchas veces por la dificultad, pero el paso del tiempo le da la razón al Evangelio y la ganancia es para los evangelizados.

Una dimensión nueva hace su incursión en el estilo de trabajo: Elaborar Proyectos, que permiten la vinculación de otras entidades extranjeras y nacionales para financiar las actividades misioneras.

Este año marca un importante paso en la organización misionera por medio de la investigación, especialmente acerca de la realidad de las mujeres que lleva a descubrir:

• Un serio desconocimiento de la propia dignidad como persona humana que impide a la mujer asumir su responsabilidad dentro del proceso de desarrollo que ahora más que nunca es urgente acelerar.
• La falta de capacidad en la mujer para desempeñar o realizar actividades que le ayuden a su propia realización y eleven su nivel de vida en el aspecto económico, como aporte a la organización familiar.

Estos dos elementos fueron considerados, entonces, como influencia negativa en la ya resquebrajada situación familiar.

Las reuniones y los encuentros de formación comienzan a tener una temática bien definida... un proceso que basado en el Evangelio va dando sus frutos, una nueva conciencia de organización comunitaria que garantiza la ayuda común y hace posible que el evangelio se encarne en acciones concretas. Una nueva expresión de hombre y mujer, hijo e hija de Dios, con conciencia de dignidad y capacidad de amor fraterno, comienzan a vislumbrarse en Veraguas.

La Catequesis, el trabajo en el taller, las juntas de trabajo en general y los encuentros, son herramientas para anunciar que es posible vivir de otra manera, pues la persona se va abriendo a la solidaridad.

Las Hermanas se suceden en el servicio de la Caridad, pero algunas por la calidad de su entrega y por lo que es la manifestación de la sabiduría de Dios en los sencillos, marcan huella en la misión y se hacen memoria para un pueblo que agradece en ellas a Dios su Providencia.

En 1975 llega Hermana María Mercedes Pérez Palacio para hacer realidad lo que acaba de profesar: “Al Servicio de la Iglesia en el ejercicio de la Caridad...”, Panamá le da la oportunidad de dar su primera respuesta misionera, la vio crecer en densidad de entrega y compromiso y 24 años más tarde la ve morir en la alegría de la entrega sin condiciones. Su paso por la misión... por la vida de quienes la conocieron... su entusiasmo y contagiosa alegría en un fino y oportuno servicio de caridad siempre a favor de los más pobres primero, ha marcado un estilo nuevo en la construcción del Reino... Es la huella que queda impresa en el Bale, en la Parroquia de San Juan y en cada Veraguense que supo leer el plan de Dios a través de su sencillo instrumento.

Volvamos a la historia. Los cursos de evangelización y organización comienzan a realizarse y van cubriendo una amplia cantidad de comunidades, ahora unas dos mil personas han participado en estos pasos cada vez más sabios y llenos de Evangelio, que recuperan o hacen crecer su propia dignidad humana.

1976 será un año particularmente importante. Se inicia la búsqueda de nuevas comunidades necesitadas de nueva caridad misericordiosa... el Bale de Cañazas parece ser el lugar, es el centro de unas 45 comunidades en el corazón de las montañas de Cañazas, gentes dispersas en grandes distancias y sin comunicación entre las familias que viven en el lugar, sin posibilidad de comercializar sus productos; situación que los somete a la explotación y su única posibilidad es el trueque, transacción que nunca corresponde a la justa retribución del trabajo y de las dificultades para salir a la ciudad, muchos de sus habitantes no conocían la moneda corriente.

La posibilidad de mejorar los sembrados queda sujeta a la dura realidad de la cría de ganado suelto, que sólo pertenece a algunos adinerados que consideran luego como un ultraje la concientización de hombres y mujeres de que pueden mejorar su nivel de vida con un trabajo honesto, pues toman cada vez más responsabilidad de sus deberes y derechos.

No es la sociología la que propicia el cambio de las mentalidades y mucho menos del corazón, es la fuerza del Evangelio que anunciado desde la sencillez y la coherencia de vida de las hermanas que la Providencia puso en este pedazo de Reino, que puede darse la superación de la soledad, el miedo y la vergüenza de ser ante el mundo lo que Dios quiso que fueran: Hombres y mujeres creados a su imagen y semejanza, capaces de mejorar la calidad de su propia existencia.

Las Hermanas pasan, pero la opción por el pobre queda y la realidad se va transformando de acuerdo a los criterios del Evangelio. El preludio de una economía solidaria comienza a darse en el Bale, una cooperativa comienza a surgir y entre las Instituciones que tienden su mano generosa para hacer realidad la inspiración de la caridad, tenemos que resaltar a CEPAS, sin ahorrar esfuerzos de tipo técnico y económico.

Todas las posibilidades se ponen al servicio de una obra que perdura en el tiempo y se hace manera nueva de vivir y servir a los pobres. Merece también el reconocimiento de la historia, Radio Veraguas, que con su mística social y de comunicación, le da el impulso necesario para que la gente crea y el Evangelio se haga más claro, tanto para quienes se benefician de su obra como para quienes la hacen crecer por medio de la crítica, que lejos de desanimar da fuerzas nuevas para continuar anunciando que es posible combinar la palabra con la acción que salva.

Dos instituciones de la Iglesia que han logrado asimilar el Evangelio y anunciarlo con mística y entrega capaz de contagiar a otros, esto es lo que muchos llaman testimonio y compromiso.

Las primeras Hermanas que llegan al Bale son Angela Sofía Naranjo Ortega, María Mercedes Pérez Palacio, Marta Inés González Bedoya, quienes con su sacrificio, entrega y responsabilidad constante, hacen posible que éste no sea más un alejado lugar, ahora tiene en el corazón de la Congregación y de la Iglesia el espacio de los que son bien queridos en el Reino donde los más pobres están primero.

Más tarde, en 1977, la Comunidad del Bale tiene un lugar para compartir y hacer más cercana la vida, una casita para las Hermanas y un salón – Capilla para las reuniones y celebraciones, un proceso que toma fuerza. El 12 de diciembre se inaugura el Centro de Nuestra Señora de Guadalupe, nombre que encierra todo un contenido de pertenencia y protección, porque es Ella, la Señora de Guadalupe, quien cubre y protege el pueblo sencillo que apenas entiende que puede ser amado.

Los delegados de la Palabra comienzan a ser de alguna manera las manos largas del equipo misionero, pero su formación demanda dedicación y preparación, al mismo tiempo que se dan los primeros pasos en la organización de las juntas de trabajo para la consecución de bienes y la construcción del templo.

Los medios de comunicación son ahora canal para el anuncio del Reino y por eso las Hermanas a través de Radio Veraguas y de Hna. Angela Sofía, hacen un programa que lleva el mensaje de consuelo y reflexión a todos los radioescuchas que permiten que la Palabra del Señor entre en sus casas.

Los costos y el mantenimiento de la casa que ocupan las Hermanas en Santiago se hacen insostenibles, entonces en 1982 pasan, de acuerdo con el Párroco de la Iglesia de Atalaya a habitar la casa que ocupaban las Hermanas cuando iban allí para realizar el trabajo pastoral.

El 12 de diciembre se inauguró el Templo en el Bale bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, que tiene en lugar bien privilegiado del presbiterio un imponente retablo de la Guadalupana pintado por Hna. Ana Julia Parra París.

La preparación para la recepción de los sacramentos es una expresión importante en el proceso de formación de los habitantes de las comunidades y del mismo centro de Atalaya. También se organiza la infancia misionera y la preparación de los catequistas, quienes tienen ya su lugar en el desarrollo mismo de la misión.

En 1985 se inicia un programa de formación de pastoral juvenil con la participación de 12 jóvenes del lugar. El 5 de Octubre del mismo año, sorprende la noticia de la muerte repentina del Padre Manuel de Sobrino, Sacerdote Español, sabio, ingeniero electrónico que quiso entregar su saber sólo a los más pobres, negando siempre toda posibilidad de dictar cátedra universitaria a pesar de las múltiples ofertas que recibió.

Un taller de modistería para las señoras es otra de las formas que las Hermanas implementan para continuar ofreciendo posibilidades de redimensionar su dignidad de mujeres. La pastoral de jóvenes y la pastoral de enfermos comienzan a hacer camino, la formación de líderes va constituyéndose en garantía de organización de las comunidades. El 18 de Septiembre tiene lugar la clausura y certificación de los asistentes al curso de líderes.

El trabajo de los delegados de la Palabra es ya una realidad, gracias a la adecuada formación que han recibido, ahora la atención se dirige a sus esposas que deben al menos valorar y reconocer la actividad que realizan sus esposos, así, el apoyo y la ganancia será primero para la familia.

En 1988, la situación del País hace crisis por un intento de golpe de Estado y ante la suspensión de todos los servicios públicos, las Hermanas sufren al lado del Pueblo las consecuencias, aunque con la seguridad de que la Providencia del Dios Bueno nunca falla.

Es importante anotar como la organización de las gentes de las diferentes comunidades comparten los distintos encuentros y cursos programados por las Hermanas y hace posible la comunicación de conocimientos y experiencias. En Octubre de 1988 la gran misión en Santiago está precedida por una buena formación de los agentes encargados de dirigir las asambleas y los encuentros.

La gracia de la Evangelización se manifiesta, si bien no en el número de personas que adhieren a ella, si es muy significativo que el Bale que ve nacer el anuncio del Reino con las Hermanas de La Presentación, que desde el primer momento se desplazan de Santiago y luego desde Atalaya ven crecer el número de hijos de Dios; en la fiesta de su Patrona Nuestra Señora de Guadalupe, en 1998, 103 miembros de la comunidad reciben el bautismo y 27 parejas contraen el matrimonio en la Iglesia Católica.


La misión en Atalaya sabe insertarse en la nueva Evangelización, que prepara la celebración de los 500 años de la llegada de la fe al continente americano. Una oferta completamente nueva para los campesinos e indígenas del Bale, poder acercarse a Santiago para continuar sus estudios, llegar al primer ciclo era para ellos antes imposible, hoy es una realidad que debe aprovecharse gracias al esfuerzo de las Hermanas y de otras instituciones.

En 1989 la Iglesia Panameña toma posesión frente a la realidad del País a través de sus Obispos, la Comunidad está atenta al desarrollo de los hechos para apoyar a la Iglesia con prudencia y responsabilidad. Muchas de las actividades propuestas deben cancelarse debido a la grave situación que se vive en el País. En la noche de Navidad aún las puertas de los templos deben cerrarse por el inminente peligro.

En 1990 se consolidan los cursos de salud que dan nuevos y mejores elementos a los habitantes de las comunidades para elevar su nivel de vida que, ya va siendo bastante aceptable.

El Bale comienza a tener nombre aún ante el gobierno, pues el 13 de julio de 1991 recibe la visita del Gobernador, la primera en toda la historia.

En mayo de 1997 se prepara y celebra luego en Atalaya, el Congreso Nacional de Catequesis, en el que las Hermanas tienen una responsabilidad importante. Los frutos de la formación comienzan a verse, con la graduación de los primeros catequistas, después de dos años de intensa formación, queda por así decirlo, superada una etapa importante del proyecto misionero de las Hermanas en la Iglesia de Veraguas.

La Pastoral Vocacional es una urgencia para dar respuesta a las vocaciones que ya son una realidad para la Presentación, es un proceso lento pero que va dando a la Iglesia personas comprometidas e identificadas con un carisma para hacer posible que el anuncio del reino se expanda.

1999 es un año propicio para constatar como crece el trabajo de Iglesia en el umbral del Nuevo Milenio, cómo los sacerdotes, los religiosos, los catequistas y los agentes de Pastoral en general, han emprendido una obra de grandes proporciones y si bien, falta mucho para hablar de plenitud, el trabajo es altamente positivo en sus resultados:

• Mayor conciencia del compromiso cristiano que se expresa en una solidaridad más clara y cada vez más llena de Evangelio.
• Un sostenido crecimiento humano.
• Un trabajo organizado donde se da la ayuda mutua, la justicia y un mayor compromiso cristiano.

130 catequistas comienzan un nuevo curso en la Escuela, que ya tiene trayectoria y es al tiempo realidad y esperanza para la Iglesia de Veraguas. La Infancia Misionera es ahora un movimiento grande que forma en los corazones aún tiernos de los niños y niñas la responsabilidad del anuncio del Señor Jesús.

La misión puerta a puerta es la pedagogía que el momento exige en la Nueva Evangelización y así se hace posible que miles de personas reciban la Palabra y se cumpla: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio.”