SALAS CUNAS

Salas CunasEl 30 de mayo de 1917, marca el inicio de una obra cargada de historia, hecha en servicio de caridad, que cuenta con todo el reconocimiento de la sociedad especialmente de quienes ayudan y se dejan ayudar. Situado en el barrio Boston de Medellín en una espaciosa construcción con trece aulas para clase, las salas para atender a los niños de apenas meses que también son los más pequeños de la institución, además de un bien dotado comedor para cuatrocientos afortunados niños que cada mañana son llevados allí por sus madres para recibir atención integral, esto es, alimentación, educación y salud, mientras ellas, trabajan pues muchas son cabeza de familia, ya sea porque han sido abandonadas por sus esposos o por el creciente fenómeno del madre - solterismo.

El edificio y la obra toda son propiedad de la Arquidiócesis de Medellín que la considera como una de las más valiosas expresiones de la opción por los pobres. “La Gota de Leche” desde su fundación no deja de ser eso: Una gota que se reparte sin nunca terminar su fuente, su existencia, porque se sabe asistida por la misma Providencia.

Más allá del original servicio de proveer una mejor alimentación para estos niños pobres de la ciudad, en 1980 se recibe la aprobación oficial (Resolución No.000675 de octubre 28 de 1980) que respalda la formación desde Maternal a 1º. De Primaria, este último grado deja de funcionar en 1986, dando a los pequeños, mucho más que acogida y cariño, pues le permite desde los tres años aprender y desarrollar sus habilidades y destrezas que les abren las puertas para encarar el futuro con mayor seguridad y esperanza.

“Mi Casa”, como llaman los niños a la institución, gracias a las donaciones de la industria y el comercio de Medellín, puede ampliar su capacidad y acoger un número mayor de niños, a partir de 1982, son más de 250.

Las hermanas han cuidado con esmero de la Obra, que permite el ejercicio de la caridad según el carisma de Marie Poussepin; mantienen siempre en primer lugar de su oferta, la dimensión espiritual apoyada por dedicados capellanes que en el transcurso de los años han podido imprimir en la obra y en su entorno una mayor conciencia cristiana y una participación más asidua a la recepción de los sacramentos y a las celebraciones propias de los tiempos fuertes litúrgicos y de manera especial las fiestas de Nuestra Señora. La memoria de Marie Poussepin merece de los niños, las maestras y jardineras y de las gentes del barrio, una especial consideración.

Las Juntas, los Síndicos, los Capellanes, las Superioras y las Hermanas se suceden sin que el objetivo fundamental cambie, al contrario siempre está desarrollando una mayor creatividad que favorece sin duda una cualificación de este servicio de caridad que en la misericordia tiene su máximo ideal para alcanzar.

Colegios y Universidades, también aportan su grano de arena al elegir a “Salas Cunas”, desde 1985 como lugar de sus prácticas pedagógicas. Entre 1989 y 1992, los esfuerzos se dedican a mejorar el aspecto locativo, pedagógico y humanitario, situación que redunda en bien de sus pequeños usuarios. Es de anotar que quienes sirven a la institución aparte de maestras, jardineras y empleadas, lo hacen gratuitamente.

La organización y capacidad de entrega de las Hermanas se ha constituido en testimonio y garantía para las familias que buscan en la institución mucho más que alimento y educación, por eso en los años 90 se organizaron para ellas algunas clases y conferencias que contribuyen a elevar su nivel de vida. Aquí puede decirse sin ambigüedad ni exageración que la Caridad es el alma de la Congregación y que el Carisma del Apóstol Social por el trabajo está vivo.