POSTULANTADO

PostulantadoCómo bien dice Hermana Enriqueta Sofía en el libro de la Historia de la Provincia en sus 50 años, el Postulantado inicia su tarea de formación  en la Navidad de 1930, con quince aspirantes a la Vida Religiosa en la Presentación. Eran las encargadas, en ese momento: Mere Angelique, Hna. San Pedro Nolasco, Soeur Saint Jean Gualbert y Hna. Berenice.

Las formandas hacían seis meses de Postulantado con la posibilidad de repetirlo en un periodo igual, según la necesidad de cada una. Estaba situado en el local que hoy ocupa la comunidad de la “Acogida”. Al pasar al Noviciado permanecían en el mismo lugar con las mismas maestras.

En 1935, por disposición de la Casa Madre se separa el Postulantado del Noviciado y va a ocupar el lugar que hoy tiene la Comunidad Marie Poussepin.

Bajo el Provincialato de Soeur Marie Bernard du Rosaire, a partir de 1972, el Postulantado deja el estilo ya tradicional de la formación en la Provincia para comenzar a ofrecer la modalidad de formación previa; el seguimiento de las jóvenes o aspirantes a la vida Religiosa, se hace mediante actividades organizadas como: correspondencia, visitas, convivencias, orientación personal y contactos con las comunidades, en donde realizan su labor profesional. Antes de integrarse definitivamente al Noviciado, tienen un tiempo corto de compartir tanto la vida de oración como el trabajo con las novicias. Durante esta experiencia se carecía de un plan específico o un proyecto determinado de formación.

Entre los años 1974 y 1976, es la Maestra de Novicias quien responde por el grupo de jóvenes que realizan la formación previa. Luego de la seria evaluación, llevada a efecto en el Capítulo General de 1975, se retoman los elementos que pueden servir a la elaboración de un Plan de Formación para la Provincia.

Durante los años 1976 a 1978, las jóvenes establecen un mayor contacto con la Comunidad Específica de Formación Previa, que luego sería San Miguel, sin descuidar la vinculación con las comunidades locales.  En este período, la Formación es un tiempo de transición y de conocimiento mutuo entre persona y comunidad.

La joven es una seglar que no ha roto su ritmo habitual, pero inquieta por los valores del Evangelio, concibe su existencia  dentro de un proyecto de vida humano – cristiano que le permite profundizar su compromiso bautismal, intensificar su vida de oración y clarificar sus motivaciones vocacionales.

En 1979, después de los debidos requerimientos del Gobierno General, se abre la Comunidad de Formación en la Casa de San Miguel, iniciando esta etapa de formación cuatro jóvenes. A partir de este momento, en forma sistemática se profundiza en los contenidos y en el conocimiento de la Congregación. La clarificación de las motivaciones vocacionales y la profundización de la vida cristiana tienen prioridad.

Hna. Ana Gloria Cardona C., es la responsable de dar a esta nueva modalidad la fuerza que la Provincia necesita, para configurar la estructura de la formación en el Postulantado:  Se toma mayor conciencia de la incidencia de esta etapa al inicio de la vida, cuando se pretende llegar a ser Hermana de la Caridad Dominica de la Presentación de la Santísima Virgen. En 1984, deja el Postulantado para asumir la delicada misión de Maestra de Novicias.

En el período de animación de la formación, Hna. Ruth Elena Correa C., le da todo el énfasis a la vida de oración y el compartir de hermanas. Se inician en este momento las experiencias por un lapso de tiempo más largo en las comunidades locales; consideradas como una oportunidad para conocer de manera directa la vida de la Congregación en su célula fundamental.

Al finalizar 1984 se realiza una ampliación de la casa, para acoger las nuevas vocaciones y por este motivo, al iniciar 1985 se trasladan a la Casa Provincial, en el espacio que ocupa actualmente la Comunidad de Santo Domingo. El 18 de junio se vuelve a habitar la casa ya reformada convenientemente. Hna. Ruth Elena termina su misión en el Postulantado en 1987.

A partir de 1988, asume  como encargada del Postulantado, Hna. Ana Cecilia Villegas Cadavid, quien continúa la línea de formación que la Provincia quiere implementar en ese momento, estimula las relaciones más abiertas con el Noviciado y comienzan a estudiarse los elementos que den a la formación una verdadera secuencia desde la Pastoral vocacional.

Las actividades se viven con especial intensidad y tratan de dejar en cada postulante el deseo de comprometerse con la vida sin evadir las duras horas de trabajo ni los ricos momentos de celebración.

Al pasar al Noviciado el grupo de 1990, la comunidad comienza a preparar su paso a las antiguas instalaciones de éste, gracias a la adecuación y construcción de nuevos espacios para dicha comunidad. A partir de 1991 las dos comunidades de formación tendrían en común la espaciosa y hermosa capilla, construida al centro de las dos casas, favoreciendo el silencio para la oración y la reflexión.

El 8 de marzo de 1992, en sencilla ceremonia las Hermanas reciben la Nueva Edición de las Constituciones.

De muchas maneras se buscó dar respuestas concretas a las necesidades de la formación, los profesores y Hermanas que venían para dar orientaciones y conocimientos, la participación en los cursos programados por la C.R.C (Conferencia de Religiosos de Colombia, seccional Medellín) y la Arquidiócesis en su centro de formación, fueron alternativas siempre sometidas a la revisión y evaluación.

Estos años están marcados por la búsqueda y continuos estudios que se reflejan en la Ratio Formationis, en el ámbito de la Congregación y en el Plan de formación para la Provincia. A partir de este momento el tiempo de formación estaría sujeto a la respuesta personal de la Postulante para permitir períodos de formación más largos y oportunos para la madurez de cada una.

En 1996, Hna. Ana Cecilia Villegas sale del Postulantado y asume la Hna. Gloria Luz Villegas Santamaría, como encargada de las jóvenes, quien sólo un año después es nombrada Maestra de Novicias para dar paso en la realización de esta responsabilidad a Hna. Luz América Hernández V.

La misión de la formación era considerada por Marie Poussepin como la más importante de todas, hoy como ayer sigue, vigente su valor. Si la piedad de las primeras atrajo a las otras, es responsabilidad de todas entregar lo mejor para que el carisma no muera. En la Provincia se mantiene despierto el interés de dar respuestas adecuadas a las exigencias de la formación hoy, a través de la formación de las formadoras y de la búsqueda de alternativas que se incrementan en medio del estudio y la reflexión. La Comisión de Formación implementa constantemente ofertas para mejorar en este sentido.