EL PICACHO

El PicachoDecir “Picacho”, es evocar paz, naturaleza, contemplación, subida a la montaña y acogida fraterna.

Muchos nombres de Hermanas tejen la historia de esta Comunidad: Luisa Cristina... Benjamín de la Cruz... Teresita... Romelia... Sara... entre otras, porque recibir el envío para construir comunidad en el Picacho, familiarmente llamado así, aunque su nombre es San José de la Montaña, es afinar la calidad de acogida como servicio y misión.

La Pastoral con la mujer del entorno ha dado a muchos hogares la posibilidad de la supervivencia, por un trabajo organizado de industrias manuales y monoindustria.

Educar, es otra preocupación de la comunidad, es así como en 1977 se inicia un proceso de alfabetización, que garantiza a los trabajadores la formación básica primaria, años más tarde debe suspenderse por la escasez de Hermanas para este servicio.

La demanda del lugar para retiros, convivencias y tiempos de recuperación física o simplemente descanso, tanto de Hermanas como de laicos (a partir de 1995), hacen que la capacidad de la casa a menudo sea insuficiente para albergarlos y por eso en 1998 se inaugura un nuevo y agradable espacio al que se bautizó con el nombre de BETEL. Ya en 1990, se había inaugurado una amplia y moderna Capilla para acoger un número mayor de personas. Las convivencias y retiros escolares llenan con su bullicio y alegría, muchas veces en el año, cada rincón de la casa.

El entorno cambia de nivel social, ahora son muchas las fincas de recreo que hacen que la población campesina sirva sólo como mano de obra, pero su lugar de habitación es cada vez más alejado y por tanto la pastoral ve menguarse el número de personas que la aprovechan.