SANTA FE DE ANTIOQUIA

Santa Fe de AntioquiaHablar de Santa Fe de Antioquia es evocar los más caros ancestros coloniales que guarda nuestra historia; capital de la Provincia en los primeros años de fundación y declarada patrimonio universal por sus valores culturales, ha dado a la Patria hombres ilustres, comprometidos sacerdotes y religiosas para el anuncio del Evangelio a lo largo y ancho de la nación.

Hace 102 años las Hermanas Dominicas de la Presentación llegaron a este municipio llamadas por Monseñor Juan Nepomuceno Rueda, para curar a los enfermos y más tarde acoger a las jóvenes en su proceso de formación integral en el orfanato. Lo que comenzó como Casa de Salud evolucionó hasta convertirse en Hogar Juvenil Campesino.

Desde 1897 la Comunidad en Santa Fe de Antioquia sirve a la Iglesia según sus llamados y necesidades en salud, educación, orfanato, atención a la niñez y juventud campesina.

El Hogar Juvenil Campesino se vincula en 1970 a la Fundación Hogares Juveniles Campesinos, entidad organizada por Monseñor Jorge Iván Cadavid. La finalidad es permitir que un puñado de jóvenes interesadas en la educación, puedan ingresar a las diferentes instituciones educativas del área urbana y ofrecerles algunos conocimientos y formación en el aspecto agropecuario, con el propósito de no desvincularse del campo y llegar a ser verdaderos líderes en las veredas a donde deben regresar más tarde.

Una amplia casa colonial, propiedad de la Arquidiócesis, con capacidad para acoger 34 estudiantes que cursan entre los grados 5° y 11° y con edades entre los diez y los veinte años, es el espacio donde por años ha funcionado la obra que calca la propuesta de caridad de Marie Poussepin.

Al terminar el milenio, la Comunidad atiende varios frentes, la dirección de una de las escuelas oficiales del municipio por parte de una de las Hermanas, la proyección en el campo educativo en el Colegio Arquidiocesano, la colaboración en la Pastoral Parroquial a través de la Catequesis y animación de la vida litúrgica y la atención, orientación y formación complementaria de niñas y jóvenes internas, de acuerdo a sus necesidades. Ello permite el sostenimiento económico de la Comunidad y al mismo tiempo el servicio gratuito y de proyección evangélica a la Parroquia y sociedad en general.

La Providencia sigue siendo la más segura respuesta a las mil necesidades que cada día se deben superar. En el Hogar se fusiona la filosofía de Marie Poussepin con la de los Hogares Juveniles Campesinos, aplicando la formación CAR (Cristiana, Agropecuaria y Recreativa). Para la capacitación agropecuaria se recibe orientación de UMATA, a través de sus técnicos y profesionales.

Los trabajos que realizan las jóvenes tienen dos fines, primero su formación y luego cooperar con el financiamiento de las actividades que el Hogar realiza a favor de las mismas.

La vida del Hogar se caracteriza por su sencillez y armonía, la acogida y la familiaridad que favorecen los espacios de estudio académico y la formación para la vida que las Hermanas se esmeran en brindar, el compartir del Evangelio, la preparación de los momentos litúrgicos más importantes y la recreación ocupan un lugar conveniente en este proceso.

Los pobres tienen en Santa Fe de Antioquia un lugar privilegiado, ya sean ancianos, jóvenes o niños que buscan en la misericordia de estas mujeres dedicadas al Evangelio, razones nuevas para darle a sus vidas sentido y plenitud.