HOGAR INFANTIL SAN JOSE

Hogar Infantil San JoseEl Orfanato San José, como se llamó en su fundación el 15 de agosto de 1910, ha hecho su historia en Medellín, casi a la par con el siglo en una construcción amplia, propiedad hoy de la Arquidiócesis de Medellín. Su primer objetivo fueron los niños huérfanos desamparados. Con el paso del tiempo, a las puertas del nuevo milenio, su misión es acoger y formar a las niñas de los sectores más pobres, provenientes en su gran mayoría de hogares destrozados por la violencia, el vicio, la infidelidad y la carencia de recursos económicos.

El “Hogar Infantil San José”, alberga hoy ciento cincuenta niñas a quienes las Hermanas entregan lo mejor de sí mismas con el único deseo de propiciar la superación de la dura realidad que les toca vivir. Al mismo tiempo cursan los primeros grados de escolaridad que les imparte la escuela oficial “Hipólito Londoño Mesa”, la cual funciona en los predios del mismo edificio.

El acompañamiento de las niñas y los estudios sicológicos, sociales y culturales permiten descubrir valores como solidaridad, piedad, alegría y deseo de superación, pero al mismo tiempo los antivalores, unos propios de este fin de siglo y otros provenientes de la realidad que asumen a nivel social y familiar, esto las hace manifestarse agresivas, poco respetuosas de los bienes ajenos, envidiosas, celosas y a veces con dificultad para agradecer todo lo que reciben de la Institución.

Las Hermanas han sido protagonistas del crecimiento y desarrollo de esta obra, -que parece calcada de la propuesta original de Marie Poussepin- desde el 15 de febrero de 1915. Monseñor Manuel José Caizedo, Arzobispo de Medellín hace la petición formal para que las hermanas de la Presentación lleguen a hacer de la Obra, “lugar del servicio de la caridad”.

En 1992 muere Don Santiago Mejía Herrera, dejando una impronta filantrópica, no sólo en el Hogar Infantil sino en la ciudad de Medellín. Hasta su muerte las niñas recibían todos los servicios absolutamente gratuitos, pero a partir del 2 de mayo se nombra a Monseñor Armando Santamaría Ortíz como Síndico y con la Junta determinan una escala de pensiones que las familias de las niñas deben asumir según el estudio de su situación económica.

1995 marca para el Hogar un aniversario importante: 85 años haciendo Iglesia al servicio de los más pobres. La celebración es presidida por Monseñor Héctor Rueda Hernández, Arzobispo de Medellín y concelebrada con doce de los muchos sacerdotes que admiran y colaboran con la Obra. Con motivo de esta efemérides se entregan algunas condecoraciones otorgadas por la Arquidiócesis de Medellín:

  • A la Señora Margarita Toro, hermana de Don José de Jesús Toro, uno de los fundadores.
  • Al Señor Santiago Mejía (hijo del fundador Santiago Mejía Herrera).
  • A la Congregación de Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen

También la Secretaría de Educación Departamental y Municipal, condecoran a las Hermanas en la persona de Hermana Teresa de Jesús Alvarez Tobón y Hermana Josefina Ochoa Quintero, Superioras y Directoras de los Hogares y a Monseñor Armando Santamaría Ortiz.

Estudiosos afirman que el final de un siglo o un milenio, como es el momento que vivimos, son propicios para la renovación y por qué no, para restaurar la vida de cercanía al Absoluto según cada Credo. Parece que la Virgen está de acuerdo con la teoría, porque decide visitar por sorpresa, a través de la restauración de un viejo cuadro de la imagen de María Auxiliadora, dejado a la intemperie por muchos años; el 19 de noviembre de 1996, se manifiesta teniendo como testigo la muchedumbre de niñas que se sienten seguras bajo su protección, es por eso que ellas la buscan aún en la bruma del deteriorado cuadro y son las primeras que proclaman su presencia.

Presencia que está viva y cambia por completo la expresión de la misión de las Hermanas en este lugar. A este acontecimiento le dedicamos un capítulo especial porque así lo merece.

El Hogar sigue siendo respuesta adecuada al fin que pretende la superación y formación integral de las niñas que llegan con el inmenso deseo de dejar atrás la realidad que viven hoy muchos colombianos, las Hermanas en su infatigable trabajo siguen haciendo posible la vida del Carisma en su más alta expresión: la caridad misericordiosa.