NOVICIADO

NoviciadoA comienzos de 1977 asume el cargo de maestra de Novicias la Hermana Amparo Cecilia, nombrada por Mere Marie Sainte Thérèse, Superiora General en ese momento. Una nota del Noviciado en esta época fue su carácter internacional, puesto que a él llegaron novicias de los cinco países hasta donde se extendía la Provincia: Puerto Rico, Panamá, Perú, Bolivia y la parte de Colombia.

Fue época de mucho dinamismo misionero debido a la colaboración de las novicias en misiones en distintos lugares, algunas bien difíciles. Esto imprimió en ellas ardor misionero y capacidad de riesgo que aún puede percibirse en quienes ya llevan años de profesión.

En 1977 el grupo de novicias inició un trabajo pastoral bien interesante, al responsabilizarse de la catequesis de primera comunión y de confirmación con los padres de familia de los niños que recibían estos sacramentos en Girardota. Fue un campo de aprendizaje privilegiado. Al finalizar el año las novicias participaban en una misión de preparación a la Navidad en las veredas del mismo municipio.

Por circunstancias especiales, el Capellán del Noviciado tuvo que retirarse y desde entonces las novicias participan y animan una de las Eucaristías en la iglesia Parroquial “San Miguel” y siguen colaborando activamente en muchas actividades de la Parroquia: Asambleas familiares, fiesta patronal, preparación a las grandes celebraciones litúrgicas...

En el mismo año se organizaron los encuentros interprovinciales de Novicias; el primero de ellos realizado en Medellín con la participación de 19 novicias y dos hermanas que acababan de profesar. Estos encuentros tenían lugar cada dos años. El segundo se realizó en Bogotá en 1979, con 30 novicias. El tercero en Bucaramanga en 1981 con 54 novicias, a éste asistieron las formadas de las cinco provincias de Colombia y de la Viceprovincia del Caribe.

Sucede a la Hermana Amparo Cecilia, elegida Consejera el 10 de enero de 1984, la Hermana Ana Gloria Cardona C., quien llegaba del Postulantado. En el historial del Noviciado quedan consignados rasgos de su personalidad que imprimieron madurez y seriedad al trabajo de formación: “Fue la hermana que con su vida nos enseñó a amar... nos enseñó la espiritualidad, el silencio, la sencillez, la prudencia y el seguimiento del Señor con un estilo propio, el de Marie Poussepin”.

Es de destacar en este período la visita del Padre Capellán de la Casa Madre al Noviciado. Su presencia fue motivo de gran alegría; su espontaneidad, sencillez, amor a Marie Poussepin, propiciaron un ambiente de apertura y un deseo inmenso de conocer todo lo relacionado con la causa de Nuestra Fundadora, además, todos los aportes que dio acerca de la historia de la Congregación.

Continuó la participación activa de las novicias en muchos eventos de la Casa Provincial y de la Arquidiócesis, así como la preparación de grupos de niños para recibir los Sacramentos de iniciación cristiana.

En 1989 regresa al Noviciado la Hermana Amparo Cecilia. Hasta este momento el Noviciado ocupaba el antiguo “Altico” como quedó registrado en el libro de la Hna. Enriqueta Sofía.

Como el número de formadas iba en aumento, hubo necesidad de acondicionar la parte más antigua del Noviciado, para Postulantado y construir un bloque contiguo al dormitorio que sirviera para el Noviciado. A su vez se edificó en medio de la arboleda una hermosa capilla para beneficio de las dos comunidades, lo mismo que la cancha. Estas remodelaciones quedaron terminadas en 1991.

La adaptación de los locales permitió al Noviciado tener un ambiente de más calma y silencio que favorecen la oración, el estudio y la reflexión, propios de esta etapa de intensa formación espiritual como señalan las Constituciones y la Ratio.

En estos años se amplió el servicio de la Catequesis a las Parroquias de San Luis Beltrán, situada en un barrio muy deprimido de la ciudad y San Miguel Arcángel, parroquia esta última a la que pertenece el noviciado, en donde todavía se imparte la preparación a la primera comunión y se sigue colaborando activa y eficazmente.

En 1991 llega al Noviciado la Hna. Ruth Elena Correa C., fue el momento de la última aprobación de las Constituciones después de su revisión a la luz del nuevo Derecho Canónico y en 1992, la entrega de la Ratio de formación, lo cual incidió favorablemente en un nuevo enfoque de la preparación y en el inicio de la elaboración del Plan de Formación para la Provincia.

La Semana Santa, la Navidad y la Misa dominical de los niños, como programa especial de la Parroquia, involucran directamente a las Novicias y les ofrecen un campo de acción pastoral bien importante.

En 1994, Hna. Ruth Elena fue elegida Consejera Provincial y llega para reemplazarla en su cargo de Maestra de Novicias la Hna. Luz Myriam Rendón.

Vale la pena anotar que durante este tiempo se terminó la elaboración del Plan de Formación para la Provincia y se adecuaron los programas del Noviciado a dicho plan. Además fue el momento de volver a las experiencias apostólicas en las comunidades locales, para las Novicias especialmente durante el segundo año, pues dichas experiencias se habían suspendido casi del todo. Se impulsa en este momento el estudio del Francés como respuesta a los requerimientos de la Congregación.

Llega en 1998 para asumir el cargo de Maestra de Novicias, la Hna. Gloria Luz Villegas S., después de haber sido encargada de las Postulantes por un corto período. La Hermana Impulsó proyectos de interés para colaborar en el sostenimiento del Noviciado desde el punto de vista económico.

En Abril de 2000, es nombrada como encargada del Noviciado la Hna. Ruth Elena Correa C., meses después, un grupo de cinco novicias panameñas y una colombiana llega a hacer su primer año de Noviciado e integrarse con las novicias mayores. Los esfuerzos en este tiempo, tienden a lograr que cada una se sitúe en la realidad de lo que vive y acoja con toda seriedad este momento formativo. Es de señalar que en la actualidad las novicias manifiestan una gran sensibilidad espiritual, interés y amor por la Palabra y mucho entusiasmo en la colaboración de la Parroquia.