Marinilla

MarinillaLa Esparta Colombiana, como ha sido llamada Marinilla, municipio antioqueño con una extensión de 115 kilómetros cuadrados, cuenta al fin del milenio con unos cuarenta y dos mil habitantes, viven en una agradable temperatura de 17 grados centígrados y a escasos 47 kilómetros de la capital del departamento, Medellín.

Hermana María Angelina, llega con las hermanas Inés del Socorro, Felicia y Amelia del Salvador el 15 de enero de 1941, para hacer realidad un sueño que daba respuesta a gran cantidad de necesidades de la niñez y la juventud, especialmente con relación a su formación e instrucción. En ese momento, la obra que orientarían las hermanas se denominaba Hogar Nazareth, luego tendría tantos nombres como Beneficencia, Granja San José...

La misión de las Hermanas siempre ha buscado dar respuesta a las necesidades concretas de cada momento, así, la Casa-Hogar acoge a las niñas pobres de las veredas de Marinilla que deben desplazarse a la cabecera municipal a cursar otros grados superiores que la escuela rural no les ofrece; más tarde, parece cumplida la misión de esta casa, pues, sólo seis niñas vienen a buscar su servicio en 1980, razón por la cual Hna. Margarita de la Encarnación, en la fiesta misma del nacimiento al cielo de Marie Poussepin, propone un cambio de proyección misionera, pero siempre a favor de los jóvenes del campo, dando lugar así, a una obra de carácter educativo.

Hna. María Blanca Uribe establece los contactos necesarios con el Señor Cura, que de inmediato apoya la idea y les ofrece una casa en la Vereda San José, a 15 kilómetros de Marinilla y a 20 del Peñol. La casa estaba entonces ocupada por el Colegio Nacional de Promoción Social, y una vez entregada a la Parroquia quedaría a disposición de la comunidad para fundar allí, una obra de formación integral para la juventud.

Un camino nuevo de superación que implica para las Hermanas de la comunidad un trabajo serio y bien planeado, como es visitar las familias, contar los buenos propósitos a favor de la juventud y de sus hogares, reconocer la acción que la Iglesia a través de la parroquia quiere realizar para sus hijos.

Ya la obra parece estar lista para ser presentada al Señor Obispo de la Diócesis de Sonsón – Rionegro, Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo, quien la admite como un regalo de Dios, que colma la inquietud, casi convertida en urgencia que tenía la Diócesis en relación con la preparación de catequistas para las veredas, de animadores de la fe, de grupos de oración y renovación, que fueran promocionando el campo al tiempo que se daba respuesta al querer de la Iglesia expresado en Medellín y Puebla.

La abnegación, la sencillez y la apertura, han marcado desde el momento mismo de su iniciación, el 6 de junio de 1981, la “OBRA PASTORAL EDUCATIVA DE LA VEREDA DE SAN JOSÉ”.

En medio de la pobreza se destacan los detalles que se han preparado para este feliz inicio; la capilla, donde permanece el Señor y tres sencillos cuartos para las hermanas. Como en la vereda “todos” habían cursado el segundo grado de primaria, se abren los cursos tercero, cuarto y quinto. Es necesario cubrir el salario de una maestra que junto con Hna. Magdalena Restrepo da paso a la labor pedagógica y juntas superan las exigencias de la Secretaría de Educación, que apenas transcurridos tres meses de su fundación expide la respectiva acta de aprobación.

A pesar de las dificultades de la obra, en San José se aproxima al vigésimo aniversario de sus buenos servicios a la educación de la juventud campesina, y en el momento en que fueron liderados por Hna. Claudina María, Rectora oriunda de Marinilla, se realizaron notables mejoras al establecimiento y se han implantado otras estrategias que además de cualificar la oferta escolar, permite a los jóvenes aprender a realizar tareas propias del sector y asegurar su propia subsistencia.

Fue un corto paso que da a Hna. Amparo Jurado, la oportunidad para continuar ofreciendo con novedad los aportes que la educación y el Carisma ofrecen a la formación integral de los jóvenes del lugar.

La historia de las Hermanas de la Presentación en Marinilla se va tejiendo de creaciones y “misiones cumplidas”. Al cierre de la CASA-HOGAR, en noviembre 28 de 1985, se le entrega en comodato a una entidad universitaria en 1986, pero 18 años antes, el “Instituto Giraldo” que la Presentación había fundado pasó a las Hermanas Franciscanas y hace nueve años el Politécnico pasó a la dirección y administración de laicos... Misiones cumplidas para la Presentación, que desde otro horizonte pueden ser significativas para el servicio de la población de Marinilla.

Desde el cierre de la Casa-Hogar cambia fundamentalmente la misión de las hermanas. La Parroquia le entrega el 21 de enero de 1986 a la comunidad, en la persona de Hna. Pastora Cecilia, la escritura de un lote para construir la nueva sede de las Hermanas; ya desde el 7 de enero se había comenzado la construcción de la casa. Las Hermanas destacan entre los acontecimientos importantes el que una de las jóvenes, Elisabet Ceballos Gómez natural de este importante municipio del oriente antioqueño, se convierta posiblemente en el año del Gran Jubileo, en Hermana de la Presentación.

La obra pastoral educativa San José, el Liceo Román Gómez y la proyección de la Parroquia La Asunción y la de María Auxiliadora, son los lugares desde donde la comunidad quiere seguir atenta al constante llamado de la Iglesia que da nuevo vigor a su entrega y cualificación a su misión.

Es verdad que aunque sea necesario cambiar la actividad concreta que se realiza, el anuncio del Evangelio y la construcción de su Reino, siempre está vigente, con el estilo propio que imprime al ser y hacer de la Presentación, el Carisma de la humilde, piadosa y caritativa Marie Poussepin.