Girardota Casa de Hermanas Mayores

GiradotaLas Hermanas llegaron a Girardota a finales del Siglo XIX, gracias al celo pastoral del Padre José Antonio Montoya, que interesado en dar una alta calidad a la educación de la juventud y al cuidado de los enfermos, ve en el Carisma de Marie Poussepin, una respuesta posible y oportuna a sus preocupaciones.

Una sola Comunidad atendía todos los frentes hasta 1921, cuando se constituye una Comunidad autónoma para la atención y cuidado de los enfermos y ancianos; en 1971, 50 años después, vuelven a integrarse en una sola comunidad, la del colegio, a causa del grave deterioro de la planta física del Hospital como consecuencia del fuerte movimiento sísmico ocurrido en 1970.

La historia en este municipio habla de la participación activa en todos los conflictos de la Patria... El servicio de caridad ha sabido superar la dificultad y el miedo, la guerra y la inestabilidad económica y social que sobreviene después de estos graves conflictos... pero la misericordia no se cansa de servir y ayudar a quienes la necesitan. Toda la gama en el campo de la formación integral, de manera especial en el aspecto del compromiso cristiano, es la respuesta elocuente a la insinuación de la Fundadora: “hagan todo lo que la caridad pueda inspirarles”... así se suceden las formas: clases, internado, escuela dominical, atención especial a niñas huérfanas, colegio, escuela de catequesis...

En 1972 se cierra el colegio pero se abre la comunidad a una obra mas amplia y las Hermanas constituyen, una verdadera comunidad polivalente, que sirve a todos según sus necesidades: “allí donde la Iglesia las llame y sus hermanos las necesiten”, siempre al servicio de la Parroquia.

En 1979, el Instituto Parroquial Nuestra Señora de la Presentación, inicia sus labores académicas, tres Hermanas asumen la responsabilidad como Rectora y profesoras; es una obra que crece al ritmo de las exigencias del cambio de época y de la generación que pide una atención cualificada a su nueva manera de vivir.

En el campo eclesial esta antigua población fundada en 1620, es reconocida en 1988 como Diócesis: el 5 de agosto sucede su erección como tal y el 18 de junio, el Santo Padre Juan Pablo II, nombra a Monseñor Oscar Angel Bernal, como primer Obispo de Girardota que va a pastorear su grey hasta el 5 de julio de 1996, cuando sorpresivamente muere a causa de un infarto cardíaco, cuando finalizaba su participación en la Conferencia Episcopal en Bogotá. Sus despojos mortales están desde entonces enterrados en la Catedral de Girardota bajo el altar de la Virgen del Carmen, su devoción predilecta.

La celebración del centenario de la presencia de las Hermanas, en este bien dotado municipio de Antioquia fue la oportunidad para expresar el aprecio y admiración que las gentes tienen por las Hermanas. Un servicio de caridad con carisma: un siglo de realización del mandato del Señor “Id y anunciad...” y así las Hermanas han llevado hasta hoy el conocimiento de Jesucristo y de sus misterios. Las manifestaciones estuvieron caracterizadas por la belleza y la expresión popular, no faltaron los desfiles, los conciertos, las condecoraciones y los discursos amables de reconocimiento y cariño. Fue la fiesta de las huellas que marca la misericordia.

Con particular solemnidad celebró Girardota la Beatificación de Marie Poussepin, desde el Señor Obispo hasta los más distantes campesinos, participaron de la alegría de la Congregación y en la Eucaristía se unieron para alabar y dar gracias al Señor por el don que hizo a su Iglesia. Monseñor Arcesio Hoyos, aprovechó la ocasión para expresar su aprecio a la Comunidad al obsequiar una estatua de la Fundadora que preside el desfile y llega a instalarse definitivamente en el nicho que las Hermanas prepararon en la Capilla de su Comunidad.

La cercanía con el más pobre permite descubrir sus necesidades reales y tratar de dar las soluciones apropiadas. En 1995, Monseñor Arcesio solicita a Hermana Ruth María Vallejo Isaza, Superiora Provincial, una Hermana para atender el dispensario que la Parroquia funda, a fin de dar a los niños desnutridos y estudiantes en general, como a otras personas carentes de recursos algunas posibilidades para superar su situación, como: EL RESTAURANTE ESCOLAR, con capacidad para acoger 70 niños y ofrecerles diariamente una alimentación adecuada, médico y farmacia, y la entrega de mercados semanal a unas 70 familias pobres de la Parroquia. Es así como el 10 de agosto se hace realidad esta obra con la llegada de Hna. María Teresa del Rosario.

El ingenio y la generosidad se dieron cita para responder con amplitud a las necesidades planteadas; vinculando a las exalumnas y la Sociedad de San Vicente de Paúl para hacer efectiva esta nueva expresión de caridad en Iglesia.

Acaecida la muerte de Monseñor Oscar Ángel Bernal, debe nombrarse un Obispo interino, que atienda esta nueva Iglesia particular; así por dos años recibe el impulso de Monseñor Germán García Isaza, Obispo de la Diócesis de Caldas, su dedicación y aporte espiritual y catequético, dieron motivación y vida a esta jurisdicción eclesiástica.

Viene luego en propiedad Monseñor Héctor Salah Zuleta, el 26 de marzo de 1998 para establecerse en Girardota después de recibir de Monseñor Paolo Romeo, Nuncio Apostólico de Su Santidad la Consagración Episcopal.

Así como la Comunidad siente crecer la vitalidad de su existencia con la Pastoral juvenil vocacional, también siente que se marchan a la Casa del Padre, quienes han sido gestoras de la vida y obra de la presentación en este lugar, entre ellas, Hermanas Rosa de la Natividad, fundadora del bachillerato nocturno, Celina del Niño Jesús, Laura del Sagrado Corazón, Carmen Amelia, Purificación, Cecilia del Carmen, Concepción Hurtado y Julia Rosa... es el paso a la nueva vida, en estos veinte años del fin del milenio.

La Catequesis constituye un pilar fuerte y seguro en la vida de la Parroquia y en la participación de la Comunidad. La formación de los Catequistas ha suscitado en muchas Hermanas la creatividad para encontrar formas nuevas de respuesta hasta que un alto porcentaje de la población tanto rural como urbana ha participado de alguna manera en los cursos de preparación para la recepción de los Sacramentos. Nadie puede negar que la entrega y organización de Hermana Imelda de los Ríos le ha dado novedad a cada uno de los momentos que se han vivido, hasta lograr que los mismos Padres de familia se preparan con el debido seguimiento para ser los catequistas de sus hijos.

La Proyección a la Parroquia asegura la misión y respuesta del carisma como presencia oportuna a este pueblo de Dios que ve en las Hermanas una predicación seria del Reino a través de la vida y de sus palabras, es el evidente paso de la caridad de Marie Poussepin que va haciendo de la pertenencia a la Iglesia, una expresión consolidada del servicio misericordioso que pasa por el tiempo y por las gentes haciendo el bien.

El 19 de marzo de 2003, la comunidad hasta el momento servía al asilo de ancianos y a partir de la fecha se crea una comunidad independiente que vivirá en el nuevo edificio construido por la parroquia para acoger medio centenar de adultos mayores.


25 de noviembre de 2014

Después de una amplia reflexión del Consejo Provincial: solicitó al Gobierno General constituir esta comunidad como “Casa para Hermanas mayores”.

El Gobierno General aprobó el cambio de Orientación de la comunidad, de Obra polivalente a Comunidad de Hermanas Mayores, hecho que se hizo efectivo a partir del 10 de diciembre de 2014.

Primera superiora: Hermana María Luisa Serna Valencia. Hermanas que conformaban la comunidad:
Alicia Lema Jaramillo, Belén Londoño Londoño, Blanca Lilia Giraldo Zuluaga, Romelia Castrillón Mosquera y Luisa Ángela, (fallecida el 15 de septiembre de 2015).